La caja

Foto: Toti
Texto: Martin Gallego
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Está claro, había que hacer una historia de libros. Puse a trabajar la neurona y en el relato que salió, la acción no sucede en París, Roma o Londres, sino en Córdoba, que por cierto, es mucho mas bonita........
Evidentemente, los personajes actuales son ficticios.
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La Caja
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-Pero Manolo, ¿Dónde vas con ese martillo?
-Por mis cojones que quito la mierda de piedra esa. Ahora verás. ¡Pam! Ya está!
-Ostia, vaya agujero, no hay nada detrás. A ver… ¡Coño, si me cabe el brazo entero! Toco algo, déjame que mire…..No se ve nada, está oscuro. Joder, vaya olor a rancio, esto llevaba cerrado mucho tiempo. ¿Sabes qué? Voy a avisar al capataz….

-Aquí lo tenemos. No lo sabe nadie, tan sólo los obreros que hacían las obras, el capataz y yo. Me han asegurado que no dirán nada y se lo he agradecido. Os presento, ya que no os conocéis entre vosotros: Maria Blázquez, Conservadora Jefe del Museo Arqueológico Nacional, Josep Pujol, arqueólogo especializado en bienes muebles de la Autónoma de Barcelona. Como ya sabéis, yo soy Fernando Saavedra, director del Museo Arqueológico de Córdoba. El martes pasado dos operarios hacían unas obras de tendido informático y seguridad junto a la zona de excavación en el muro exterior de la Mezquita. Al ir a hacer una pequeña zanja junto a una pared de adobe, a 20 centímetros por debajo del nivel del suelo, apareció una piedra entre los ladrillos. Al retirarla, accedieron al escondite donde estaba esta arqueta. La sacamos con mucho cuidado y la trajimos aquí, donde ha permanecido en condiciones controladas de temperatura, humedad e iluminación. Suponemos que es una arqueta por el tamaño y la forma: 62 centímetros de largo, 44 de ancho y 55 de alto, con un peso de 14300 gramos. Le cedo la palabra a Josep, que procederá a abrirla.
-Bueno, como llegué ayer la he podido mirar con detenimiento. El exterior está recubierto con plancha de plomo, no industrial evidentemente, asegurada con clavos hechos a mano. Por la pátina externa del plomo y la forma y oxidación de los clavos, yo diría que es muy antigua, hay posibilidades de que sea anterior a la conquista de Córdoba por los cristianos. Procederemos a quitar los clavos, poco a poco. Después retiramos la plancha de plomo, cuidando de no romperla. No tiene inscripciones…..hum…..ya está. Aquí tenemos la caja. Fue embreada por fuera, como el casco de los barcos, para repeler la humedad y los líquidos. Es de factura basta, no es refinada, que extraño…..La tapa no tiene bisagras, es como una caja de zapatos. A ver, levantamos, cuesta un poco pero va saliendo. Tiene un labio interior donde encaja la tapa sin sobresalir por los lados, fantástico para la estanqueidad. ¡Vaya grueso de madera! Ya está. Dentro hay un saquito de tela con una inscripción en árabe. ¿Alguien sabe leerlo….Fernando?
-Si, dice en caracteres arcaicos: “Alá es grande, Alá es sabio”. Pero aquí estamos acostumbrados a esa caligrafía, las paredes están llenas….
-Todo va cuadrando….Parece madera de cedro. Está bien hecha, muy resistente y con un grueso enorme para preservar del tiempo lo que hay dentro. Parece a medida del contenido, pero no tiene ningún tipo de adorno. Es extraño para la época. Un buen carpintero la habría hecho en 4 o 5 horas. Si se hubiera decorado con marquetería, como era normal entonces, habrían sido semanas, incluso meses. Se hizo bien, pero rápido…..Veamos el saquito. Deshacemos el nudo de la cinta y abrimos suavemente. Está en perfecto estado, parece seda. A ver el interior…. una hoja de papel hecho a mano escrito con caligrafía árabe, un libro que revisaremos mas tarde con caracteres griegos en la portada y otro saquito pequeño y muy pesado. ¿Será oro? Luego lo abriremos. ¿Quién sabe griego….doctora María?¿Qué dice la cubierta del libro?
-Pues dice: "Tratado de Medicina por Ibn Rushd", (o sea Averroes)…Que raro, en griego….Claro que según ellos era la lengua culta por excelencia, no el latín….
-Bien, luego volvemos al libro. ¿Qué dice la hoja de papel, Fernando?
-Mas o menos se lee: “Los bárbaros van a entrar en la ciudad, se está negociando la rendición. No puedo llevarme mi creación. Si tengo suerte y vuelvo algún día a mi amada Cordoba, empezaré de nuevo. He quemado ya la maquina y todos los libros menos dos. Uno lo dejo en esta caja, su hermano lo levaré conmigo. Si muero y algún día en el futuro lo encuentras, espero que la barbarie haya dejado paso a la ciencia otra vez. Ahora toca llorar. ¡Alá es grande, Alá es sabio!”. Ya está, no tiene firma.
-¿De qué máquina habla? ¿Será de guerra? ¡Joder, que excitación! Sigamos. Vamos a abrir el saquito. ¡Cómo pesa! Deshacemos el lazo, lo vaciamos suavemente…¿Qué es esto? ¡Son letras de imprenta! ¡Es el alfabeto griego clásico! Están muy mal hechas, son primitivas. ¡Es increíble! Pero un momento, eso quiere decir….¡El libro! Vamos a abrirlo. ¡Joder, es verdad, está hecho en imprenta! Es muy antiguo, miren las letras, bailando sobre la línea…¿Qué dice la presentación, doctora María?
-"Este Tratado de Medicina, escrito por Averroes, se imprimió en Cordoba el año 613 de la Hégira para ayudar a remediar los males del mundo, a mayor gloria de Alá".
-¡Pero eso es el año cristiano 1235, unos 200 años antes de la Biblia de Gütemberg!
-Bueno señores, haremos justicia con el pasado. Los bárbaros ya no lo somos tanto. ¿Alguien tiene el teléfono del Presidente del Gobierno?

3 comentarios:

Salva dijo...

"y en ese momento un silvido cruzó el aire y Fernando cayó inconsciente..." así comienza la última novela de misterio arqueológico de Martín Gallego "El código Averroes"
jejejejejjejejejjeej, no he podido resistirme, sorry.

toti dijo...

Una buena historia para acompañar a la foto...felicitats !!!

LE MOSQUITO dijo...

No. No tengo ese teléfono. :)